



A Jesús se le descubre, precisamente, en la solidaridad con los débiles y marginados, y su mensaje va mucho más allá de cualquier grupo de su tiempo. Predica el Reino de Dios que es un valor absoluto, una victoria sobre el mal; de comienzos humildes (Mt 13,31)
Bueno sería, que en fin de año se reúnan las familias, para despedir juntos el año que termina y recibir el que empieza. Es una oportunidad para hacer un balance de nuestra vida y reflexionar en lo que hemos hecho y lo que dejamos de hacer, que como familia se pueda dialogar y compartir experiencias vividas a lo largo del año.
Una buena oportunidad para preguntarnos: ¿Cómo he cumplido con mi vocación (como hijo de familia, como padre de familia, como esposo, como cristiano)? ¿Qué obras buenas he hecho por los demás? ¿Qué propósitos tengo para el siguiente año para aumentar el amor a Dios, al prójimo y a la Iglesia?
Que todos los cristianos al finalizar e iniciar un nuevo año, estemos vigilantes, transitando por el camino de la oración, la verdad, la justicia y el amor a Dios y a nuestros semejantes, aumentando nuestra fe y acompañándola con verdaderas obras, perseverando a pesar de todos los desaciertos que nos toca afrontar en la vida.Que nos esforcemos por ser buenos cristianos y ser ejemplo para aquellas personas cuya fe no sea muy fuerte; pues los cristianos debemos de ser profetas, anunciando la verdad siempre.
Les invitamos, pues, a que al finalizar este año, acudamos al templo para dar gracias por todo lo que el Señor permitió que viviéramos y para poner en sus manos nuestros proyectos y sueños, y de esta manera sentir el deseo de comprometernos a vivir en su amor durante todo el año, luchando por los valores del Reino: LA JUSTICIA, LA PAZ, LA VERDAD Y EL AMOR.