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DOMUND 2011. PRIMERA CATEQUESIS MISIONERA. MISIÓN Y CONVERSION PASTORAL.

INTRODUCCIÓN


La razón de ser de la Iglesia está directamente vinculada a la actividad misionera que ella está llamada a desempeñar (cfr. Ad Gentes, 2; Evangelii Nuntiandi, 14). De modo que es normal afirmar que la Iglesia es esencialmente misionera. A tal punto que es impropio decir que la Iglesia tiene una misión, porque, en realidad la Iglesia no tiene una misión, sino que ella es misión.

Ahora bien, si ella es misión, ¿por qué se hace necesario cada año, con ocasión del DOMUND, recordarle su propia esencia? ¿No sería lo más normal que sus miembros actuaran en proporción a lo que ella es?

Esa es la cuestión, es decir, aunque los documentos, la tradición y la doctrina afirmen la naturaleza misionera de la Iglesia en la línea de los principios, ese principio misionero que la sostiene y que conforma su situación en la historia debe ser asumido libremente. La misión no es un acto determinista e instintivo, como no lo es el acto originario en que se funda: el amor frontal del Padre, es decir, la entrada de Jesús ―Hijo del Padre y Primer Misionero― en la historia. La misión implica la libertad y la responsabilidad de los cristianos.

MISIÓN Y CONVERSION PASTORAL.

MOTIVACIÓN
La conversión es un presupuesto indispensable para la misión. Una vez que Dios se ha revelado por medio de Jesucristo, el ser humano está llamado a dar una respuesta de frente a su propuesta de salvación. La conversión es necesaria, porque los intereses de la humanidad no siempre corresponden con los intereses de Dios.

Ya en el prólogo del Evangelio de San Juan se pone en evidencia esta tensión entre Dios y los hombres: Vino a su casa, y los suyos no la recibieron (Jn 1,11); sin embargo, también afirma que a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios (Jn 1,12).

Por tanto, la participación activa y consciente en la misión implica un acto de libertad. Tanto es así, que no es suficiente con ser una persona bautizada para hacerse llamar «misionero»; nuestro bautismo debe ser puesto en acto por medio de nuestra participación en los demás sacramentos y en la misión de la Iglesia, afirmando nuestra pertenencia al grupo de los discípulos que dan testimonio de Jesús en el mundo.

Todo cristiano, y en modo particular todo católico, debe pasar de un estado de adormecimiento en la fe a un estado activo de participación en la misión de la Iglesia.

Hay distintas expresiones de la conversión. El tipo fundamental es la conversión personal-primaria, es decir, cuando una persona que nunca ha conocido a Jesucristo decide hacerse discípulo de Jesús, es el tipo de conversión que provoca la predicación inspirada en el primer anuncio de la Palabra y que normalmente llamamos kerygma. Es el efecto de la misión realizada en zonas geográficas y ambientes culturales donde Jesús es poco o nada conocido. La conversión personal es el fundamento de cualquier otro tipo de conversión.

Ejemplos clásicos de conversión personal son la conversión de San Pablo, que pasa de ser un perseguidor de la Iglesia a ser misionero de Cristo (cfr. Hch 9,1-19); también tenemos la conversión de San Agustín y de muchas otras personas que han pasado de un estado negativo de frente a Jesús a ser intrépidos heraldos de su Evangelio.

Pero cuando hablamos de conversión pastoral ¿a qué nos referimos?

La pregunta tiene dos respuestas: 1) Por una parte, se refiere a todas las personas que tienen una función directiva al interno de la Iglesia (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos animadores de comunidades, áreas de pastoral y movimientos); 2) Por otra parte, se refiere al modo cómo se desarrolla la acción pastoral en nuestras comunidades, es decir, cuál es el método empleado en la acción pastoral.

Así, cuando la conversión se refiere a los agentes responsables de la pastoral, se entiende el paso de un estado de pasividad ante los desafíos planteados por la realidad a un estado de creatividad pastoral, siguiendo y aplicando efectivamente las directrices dadas por la Iglesia.

En cambio, cuando la conversión se refiere al modo o al método cómo intentamos responder a los desafíos que plantea la realidad, nos referimos al paso de unas estructuras y procedimientos pastorales que no responden a la situación histórica actual a unas estructuras más dinámicas y actualizadas que digan algo a hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Es verdad que toda conversión supone una dolorosa ruptura con el estado presente de las cosas para poder dar espacio a una nueva visión. Se trata, como dice el Evangelio, de poner vino nuevo en odres nuevos (Lc 5,38). De modo que la conversión supone un alto grado de humildad, pero justamente la humildad nos coloca en lo más específico del mensaje cristiano: Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos (Mt 18,3).

ESCUCHANDO AL PAPA

Del Mensaje del Papa:
Efectivamente, el incansable anuncio del Evangelio vivifica también a la Iglesia, su fervor, su espíritu apostólico; renueva sus métodos pastorales para que cada vez sean más apropiados para las nuevas situaciones —incluso aquellas que requieren una nueva evangelización— y estén animados por el impulso misionero: “La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal” (JUAN PABLO II, Enc. Redemptoris missio, 2).
Las expresiones que más llaman la atención en la primera parte de este fragmento son que la misión “vivifica a la Iglesia” y, sobre todo, que “renueva sus métodos pastorales”. Esto quiere decir que la misión obliga a las comunidades a replantearse su estado pastoral actual. Y en una sana eclesiología nos motiva a tomar decisiones en orden a mejorar nuestros procesos de evangelización.

LA MISIÓN COMPARTIDA
A continuación proponemos algunos textos del documento de Aparecida que podrán ser compartidos en diálogo abierto con los participantes en la primera catequesis misionera:

N. 366 La conversión pastoral atañe a todos y todas

Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.

N. 367 Las dimensiones de la conversión pastoral

La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales.
Los pasos concretos para alcanzar verdadera conversión pastoral
N. 370 La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a un pastoral decididamente misionera.

N. 371 El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy.

MEDITAR LA PALABRA

Para concluir recomendamos una Lectio Divina del texto de Lc 5,1-11. (En tu palabra, echaremos las redes).

II formación de grupos de animación misionera, hacia la semana misionera en nuestra parroquia del 16 al 23 de octubre.


“Qué es la semana misionera”

La semana misionera, es un tiempo fuerte de evangelización extraordinaria durante el cual la comunidad, ayudada por los misioneros, se autoevangeliza, fortaleciendo la experiencia cristiana de la comunidad, promoviendo el nacimiento de grupos de catequesis de adultos y ayudando a establecer caminos de acercamiento a los alejados.


ES UN TIEMPO EXTRAORDINARIO...
Son días que necesitan tiempo de preparación y continuación medido por la disponibilidad de cada uno.
Es un tiempo fuerte de la presencia actuante de Dios en los participantes y por lo tanto festivo, novedoso e intenso.

Es un acontecimiento eclesial que sólo se comprende como un momento de servicio a la pastoral ordinaria del lugar. Supone el envío de los obispos y párrocos respectivos, como también la participación de todos los miembros activos de la comunidad para asegurar la continuidad y consolidación de la Misión.

La Misión no puede ser sentida como una imposición de afuera sino que debe estar asumida e incluida en el dinamismo misionero de la Iglesia local.
De anuncio de Jesucristo... 
Anunciamos la persona de Cristo Salvador, punto de partida y centro de la fe, procurando que este anuncio constituya una experiencia de encuentro con Dios.

Para conocer, querer y vivir en identidad con Cristo Cabeza, su Cuerpo que es la Iglesia.

Comunicamos las verdades fundamentales del mensaje cristiano, de acuerdo a la distinta realidad y formación de cada grupo.

Lo hacemos de una manera explícita, sencilla y popular dirigido a todas las personas del lugar misionado.

PARA UNA PROFUNDA CONVERSIÓN...

Conversión obra de Dios, no de los hombres, se realiza en dos planos, personal y comunitario, consecuencia de la adhesión a Cristo y comporta una vigorosa renovación de la vida en el Espíritu y de la fraternidad eclesial.

SUSCITANDO O RECREANDO COMUNIDADES DE FE...
Intenta formar comunidades donde no existen y revitalizar la comunión y la participación de las comunidades existentes.
Procurarnos una integración más consciente y comprometida en la vida y misión de la Iglesia, y el testimonio en medio del mundo, con la fuerza del Espíritu Santo ayudando a descubrir y ubicar los ministerios y carismas.


¿Cuáles son nuestros objetivos?

Los objetivos generales de esta acción misionera son:
- Estimular a los practicantes. Provocar en los miembros de la comunidad parroquial un encuentro fuerte con los demás cristianos y con la Palabra de Dios del que salgan fortalecidos y renovados en su vida de fe.
- Detectar nuevos colaboradores. Ayudar a que cada uno de los miembros de la comunidad descubra cuál es su puesto de responsabilidad y de servicio en la comunidad y en el barrio.
 -  Acercamiento a los alejados. La comunidad parroquial sale al encuentro de los que se han alejado de la fe o se han apartado de la práctica religiosa para entablar un diálogo desde el Evangelio.
- Inicio de grupos de formación en la fe. Es la gran laguna de la mayoría de nuestros cristianos, a la que se trata de dar respuesta con la puesta en marcha de las asambleas familiares y, posteriormente, con la catequesis de adultos.


Fases de la mision.
La semana misionera no es simplemente un acto puntual, aislado y extraordinario de pastoral evangelizadora, sino un proyecto concebido en forma de proceso con tres etapas bien definidas:

Premisión: son varios meses de sensibilización y de concienciación por parte de todos los agentes que van a participar activamente en la misión

Misión: tiempo fuerte de evangelización que dura una o dos semanas, en las que se realizan las asambleas familiares cristianas, los pregones misioneros y los encuentros por grupos de edades.

Postmisión: tiempo para orientar y consolidar los frutos de la misión y para acompañar a la comunidad en esta nueva etapa.

 ¿Qué resultados se esperan?

El resultado depende, entre otras cosas, del compromiso del sacerdote, de la participación de los laicos activos, y de la intensidad de la premisión.   La experiencia suele dar estos resultados:

- Mejor conocimiento de la parroquia o del ámbito en el que se realiza la misión.
-  Fortalece el ánimo y la ilusión de los sacerdotes.
- que Surgan grupos de diálogo y reflexión que, con frecuencia, dan paso a grupos de catequesis de adultos con inquietud misionera.
-Avivar la participación eclesial y el compromiso de los laicos.
- Ayudar a descubrir nuevos agentes laicos.
- Favorecer la comunicación y el encuentro entre vecinos.
- Potenciar la pastoral de conjunto tanto a nivel parroquial como Diocesano.


Función del visiteo – Tarea concreta a realizar.

 
Todo visitador debe estar evangelizado. Haber hecho la experiencia del Cristo vivo. Estar firme en su fe, para que no lo mueva nada. Transmitir su propia experiencia de vida de fe. Dar el diezmo de su tiempo laboral. El visiteo es la clave de todo el proceso. El responsable de sector determina las familias.
Primero:
- Presentarse: vengo de la Parroquia…, me envía el P. ….., estamos en octubre mes de las misiones y en forma concreta en nuestra parroquia en la semana misionera parroquial.

- Si no nos abren, vamos a orar en la puerta por esa familia. No es un trabajo para poco tiempo, sino un trabajo permanente. Es aconsejable llevar alguna identificación, signos católicos. (Crucifijo, rosarios colgados, identificación de la Parroquia) Que se note que somos católicos.
Segundo:
- Establecer una relación cordial con cada familia. Es todo un proceso que no se hace de la noche a la mañana. A veces puede ayudar repartir algún folleto o material esto puede tener buenos resultados como también malos. No importa el material en sí, solamente es un medio y no un fin.

- La relación debe ser personal.
Tercero:- ¿Cada cuánto se visita a la familia?
Se la visita durante toda la vida, hasta cuando me muera. La gente va cambiando, se presentan situaciones dolorosas. Permanentemente los acompañamos en todas sus penas.
- ¿Qué pasa cuando son de otra religión?
También los visitamos. Yo sé que eres de otra religión, pero podemos ser hermanos. Cuenta con nosotros. Ayudarlos con la bolsa de trabajo, en caso de necesidad con bolsa de alimentos. Respetar sus creencias, y establecer lazos fraternales.

Nuestra meta, que se inicia con la Evangelización es la de llegar a ser santos, hermanos y apóstoles. La pastoral está al servicio de la santidad. Debemos poner las estructuras para llevar a las personas a la santidad. Ir a todos, dar todo.

Tenemos la responsabilidad de cumplir el plan de Jesús.

A veces los católicos damos un anti-testimonio. Si queremos ser auténticos discípulos y misioneros de Jesús es indispensable la conversión personal.

Debemos ponernos en oración. Te entrego esta familia con todas sus situaciones, permíteme ser canal, instrumento para que te conozcan.

A veces no hay mucho por hacer. Solo consolar. Estamos viviendo en un mundo individualista. Mientras yo esté bien los demás no me importan. La gracia va a venir de Dios. El equipo indispensable para el visitador es el Espíritu Santo.

El visitador no debe olvidar que es un enviado, que representa a la Iglesia de Dios, que es instrumento de Dios. Debe cuidar cómo se viste, cómo habla.

Debe tener una preparación espiritual permanente, interceder por esta familia.
Tenemos que visitar y el Espíritu Santo nos va a iluminar para ir dando respuestas. El problema no lo resuelvo yo. En el Consejo entre todos se buscarán las soluciones.
¿Qué podemos hacer por esta familia?
Propuesta para la visita de hogares:

1-SALUDO.
2. EXPLICAR EL MOTIVO DE LA VISITA.
3. LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS Y BREVE EXPLICACIÓN.
4. ORACIÓN POR LA FAMILIA O LOS ENFERMOS O POR LA MISIÓN.
5. PADRE NUESTRO...
6.INVITACION A LAS ACTIVIDADES DE LA PARROQUIA. (Clausura de la semana de misión)
7. DESPEDIDA...

ANIMACION MISIONERA

 Este sabado continuamos con la formacion de animacion misionera de la parroquia, como gran objetivo nos proponemos prepararnos a la semana de mision en octubre y colaborar con la mision ad Gentes en Nicaragua en donde la Diócesis tiene presencia.

A continuacion el tema...

I- LAICOS MISIONEROS
TEXTO BIBLICO: Hch 1. 8

TIPOS DE MISIÓN
a) ATENCIÓN PASTORAL…
b) NUEVA EVANGELIZACIÓN…
c) MISIÓN AD GENTES...

Los laicos forman parte esencial del misterio de la Iglesia y si la obligación misionera brota de lo más íntimo de la Iglesia, es evidente que también corresponde a los laicos asumir su responsabilidad en la misión de la Iglesia y, más concretamente, en la misión ad gentes. Todos los documentos del Magisterio sobre el tema misionero vienen resaltando este hecho. Reconociendo que toda la historia de la Iglesia muestra que muchos fieles laicos se han consagrado a la tarea de la evangelización, recuerda que en la actualidad esta participación debe ser fomentada y urgida (RM 71).

La aportación de los laicos es absolutamente necesaria en la actividad misionera, porque sin ellos el evangelio "no puede penetrar profundamente en las conciencias, en la vida y en el trabajo del pueblo" (AG 21,23). Dadas las múltiples dimensiones de la misión y dada la peculiaridad secular de los laicos, su presencia es imprescindible para conseguir esa globalidad de que hablábamos antes.

De acuerdo a las edades, los laicos se organizan en grupos y comunidades misioneras de acuerdo al siguiente esquema:
El compromiso misionero de los laicos puede poseer aspectos y niveles diversos, todos los cuales son importantes y complementarios:


a. El compromiso misionero del laico se debe manifestar ya en su propia comunidad cristiana; al estar en contacto con los no cristianos en su vida social y profesional, deben ofrecer el testimonio de la vida y de la palabra; deben desarrollar en sí mismos y en los demás el conocimiento y el amor a las misiones, informándose e informando sobre ellas (AG 41); deben prestarles el apoyo de su oración y de su ayuda financiera (algunas de las más importantes obras de ayuda a las misiones han sido fundadas y sostenidas por laicos) así como promover iniciativas de cooperación misionera; en su propia familia deben favorecer las vocaciones misioneras, y en los institutos científicos y universidades deben servir a los misioneros en el conocimiento de los pueblos y religiones no cristianas (AG 41).

b. Algunos laicos reciben el carisma especifico para la misión ad gentes (entre no cristianos) o para cooperar de un modo directo con Iglesias hermanas en necesidad; en estos casos el envío forma parte del propio carisma, e implica un período mínimo de tiempo (2/3 años) para que no se confunda con un voluntariado transitorio o con una colaboración pasajera.

c. En su trabajo en los lugares de destino deben, como laicos, en colaboración íntima con los laicos de aquellas iglesias, "impregnar y perfeccionar todo el orden temporal" (AA 5), "cumplir las exigencias de la justicia" (AA 8); deben promover iniciativas particulares enfocadas al desarrollo económico-social (AG 21), educativo y cultural; deben tomar parte en los movimientos a favor de la paz y de la cooperación internacional, en las grandes instituciones que defienden los derechos humanos; en los proyectos de solidaridad e intercambio de bienes; deben atender a las lacras provocadas por sistemas injustos intentando eliminar las causas de la pobreza, hambre y marginación; en todas sus actividades deben optar por los más desfavorecidos y por aquellos que padecen el desprecio o la exclusión (Cf. AG 26,27; RM 72).

d. En la vocación de los laicos entra también la posibilidad de prestar su servicio en ámbitos y campos ministeriales que tienden a edificar y desarrollar desde dentro la comunidad cristiana; en la animación de las comunidades, en el servicio de la palabra o de la catequesis, en la formación de agentes de pastoral... ; en esta dirección los laicos vienen contribuyendo grandemente al desarrollo y florecimiento de los ministerios de la comunidad.

e. De cara a este servicio misionero, los laicos deben sentirse siempre miembros vivos de comunidades eclesiales concretas; el compromiso misionero nunca es individual, sino comunitario y eclesial (Cf. EN 60); esto es lo que caracteriza el carisma misionero respecto a ayudas de carácter social. Esto implica que debe haber comunicación frecuente con sus comunidades de origen, a las que a su vez pueden enriquecer con sus experiencias y con riquezas propias de las Iglesias de destino. Todo esto no impide que los laicos den origen a instituciones o asociaciones de todo tipo (a nivel nacional, vinculadas a congregaciones religiosas, autónomas y específicamente laicales ... ) pues en ellas se expresa toda la vitalidad de los carismas de la Iglesia.

La responsabilidad eclesial del laico misionero exige de él unas actitudes acordes con su carisma. En primer lugar una conciencia clara de su identidad, que se alimenta de una espiritualidad profunda y de una formación adecuada también en el ámbito teológico y misionológico. En segundo lugar el testimonio de su vida, tanto en el campo de sus actividades temporales como en la disponibilidad para dar razón de su esperanza por medio de la palabra, así como en el talante evangélico y humano de acogida, escucha, dialogo, comprensión y solidaridad respecto a los que no tienen las mismas creencias o a los que necesitan su ayuda.






II-  QUE SE ENTIENDE POR PARROQUIA MISIONERA
La Parroquia es la porción del Pueblo de Dios, en un determinado territorio, con un sacerdote párroco como pastor propio. Por lo tanto, la Parroquia son las personas, no el territorio, ni el templo parroquial; parroquia es el Pueblo todo, no sólo los sacerdotes. Como porción del Pueblo de Dios, el fin de la Parroquia es el mismo de la Iglesia: "existe para evangelizar" (EN 14), porque "toda la Iglesia y cada Iglesia es enviada a las gentes' (RM 61 c).

La Parroquia actual está llamada a vivir en estado permanente de misión, dirigiendo su acción misionera tanto hacia adentro ("misión ad intra") como hacia afuera ("misión ad extra"). 

“cada parroquia ha de renovarse en orden a aprovechar la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados. Con sus organismos e instituciones, ha de asumir decididamente un estado permanente de misión, en primer lugar, dentro de su propio territorio”(NMA 72).

Una Parroquia Misionera (o Parroquia en estado permanente de misión) es aquella que:

1.- Es profundamente consciente de que “la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia”, que “evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” y que “ella existe para evangelizar” (EN 14).

2.- Está convencida de que la Parroquia es para todos los que integran su jurisdicción, tanto para los ya bautizados como para los que todavía ignoran, prescinden o rechazan a Jesucristo (NMA 72, LPNE 43), y que la Iglesia no debe quedarse tranquila solamente con los que la aceptan y siguen con mayor facilidad (SD 131). En este sentido:

• Entiende que la evangelización se hace más urgente respecto a aquellos que aún no conocen el nombre de Jesús. Por ello su acción evangelizadora no se limita a revitalizar la fe de los creyentes rutinarios, sino que busca también anunciar a Cristo a todos aquellos que no lo conocen (cfr EA 71) dirigiendo hacia ellos acciones concretas de primera evangelización (cfr RM 33a).

• Comprende que una importante parte de las personas que viven en su jurisdicción parroquial, aún siendo bautizados, han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. Por ello, la nueva evangelización de los alejados, ocupa también un lugar preferencial en su acción pastoral (cfr. RM 33b), promoviendo un nuevo impulso misionero hacia estos fieles, saliendo a su encuentro. (SD 131)


3- Sabe que la misión es obra de todo el pueblo de Dios y es tarea de todos los fieles, que tienen la obligación general, y gozan del derecho, tanto personal como asociadamente, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo (cf RMi 71). En tal sentido, entiende que todos los fieles de la parroquia (con todos los movimientos, apostolados y comunidades que la conforman) son corresponsables de esta misión, cada uno según sus posibilidades y carismas, participando de ella ya sea mediante la acción evangelizadora específica, mediante la animación misionera, o la cooperación misionera espiritual o material. Por ello motiva y alienta a las comunidades y movimientos eclesiales para que redoblen su servicio evangelizador dentro de la orientación pastoral de la Iglesia local. (SD 131)


4.- Conoce profundamente la realidad de los distintos grupos humanos que habitan en su jurisdicción parroquial, lo cual le permite planificar su acción evangelizadora para alcanzar a todos y cada uno de ellos, adaptándose a sus necesidades y expectativas.


5.- No se contenta con esperar a los que vienen: Por lo tanto, imitando al Buen Pastor que fue a buscar a la oveja perdida, se siente movida continuamente a expandir su presencia misionera en todo el territorio confiado a su cuidado pastoral. Esto lo hace mediante misiones populares y misioneros de manzana, creación de comunidades de base y de grupos de oración en las casas, la multiplicación de capillas, centros de culto y catequesis, etc. (NMA 94b). Por ello, sin descuidar la atención de los cercanos, sale al encuentro de los que están alejados. (SD 131)

6.- Incluye la animación misionera en su acción pastoral, tendiente a despertar numerosas vocaciones misioneras entre sus fieles, dispuestas a llevar la buena noticia de Jesús a otras regiones y pueblos del mundo que todavía no la conocen (LPNE 44). Esto, atendiendo al llamado de Juan Pablo II: “Las Iglesias locales, por consiguiente, han de incluir la animación misionera como elemento primordial de su pastoral ordinaria en las parroquias, asociaciones y grupos, especialmente los juveniles”.(RM 83)

7.- Cultiva la comunión con la Iglesia universal, “de la que la parroquia es como un célula”. Más aún, para responder a las necesidades de las ciudades y de los sectores rurales, no limita su cooperación dentro de los límites de la parroquia o de la diócesis, sino que procura más bien extenderla a campos interparroquiales, interdiocesanos, nacionales o internacio-nales. Por tanto, vive preocupada por las necesidades del pueblo de Dios, disperso en toda la tierra y hace sobre todo labor misionera, prestando auxilios materiales e incluso personales (AA 10), esto es realizando cooperación misionera tanto espiritual como material, y a través grupos o comunida-des específicamente misioneros que realizan actividad misionera específica “ad extra”.

8.- Se sabe permanentemente necesitada de ser ella misma evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el Evangelio (EN 15).
9.- Procura la formación permanente de sus agentes pastorales para el apostolado: sabe que “el apostolado solamente puede conseguir plena eficacia con una formación multiforme y completa”. (AA28)




El camino hacia la Parroquia Misionera...
Algunos autores, al presentar el tema de la Parroquia Misionera, suelen proponer los siguientes "modelos" de Parroquia, que son modelos graduales de crecimiento y maduración en el proceso de renovación de la Parroquia, desde el modelo tradicional o preconciliar, hasta el modelo ideal de la Parroquia Misionera.

Tipos de Parroquia Características
Parroquia Administradora de Sacramentos

Predomina la sacramentalización, lo devocional, lo cultual, lo tradicional, lo que se ha hecho siempre; misas rutinarias y homilías aburridas.


• No existe distribución de tareas; el sacerdote la hace todo; laicos totalmente pasivos.


• Sensibilidad social nula.


• No hay grupos parroquiales ni consejo pastoral.

Parroquia Centro de Servicios

 • Predomina la catequesis de niños (primera comunión) y jóvenes (confirmación).


• Trata de evangelizar mediante la celebración litúrgica digna y la homilía bien preparada.


• Un grupo de seglares colabora con el párroco en la marcha de la parroquia.


• Si hay algunos movimientos o apostolados, estos son “huéspedes” que ocupan un epacio en la Parroquia, pero no se involucran realmente con su misión.


• Moderada sensibilidad social ante los derechos humanos, y de tipo asistencial más que promocional.


• El esfuerzo del párroco se vuelca hacia la “masa amorfa” que se acerca a Misa, hacia los “visitantes ocasionales” que solicitan los sacramentos (bautismos, casamientos) y hacia la “oveja” que quedó en el corral, descuidando las otras 99 que están fuera de él.

Parroquia Evangelizadora

Es comunidad de comunidades, donde todos los apostolados y movimientos, son responsables de la evangelización de toda la comunidad


• Es lugar de la iniciación cristiana, de la educación cristiana y la celebración de la fe


• Está convencida de que la Parroquia es para todos los que integran su jurisdicción, tanto para los ya bautizados como para los que todavía ignoran, prescinden o rechazan a Jesucristo, por ello emprende acciones concretas de evangelización hacia los alejados, hacia los que no se acercan, hacia los no cristianos.


• No se contenta con esperar a a los que “vienen”, sino que sale al encuentro de los que “no vienen”.


• Se sabe permanentemente necesitada de ser ella misma evangelizada.


• Procura la formación permanente de sus agentes pastorales para el apostolado

Parroquia  Misionera

Es parroquia Evangelizadora (con todo lo que esto implica)


• Participa en la evangelización universal más allá de sus fronteras


• Realiza acciones concretas de formación, animación y cooperación misioneras

ALCANTARILLA SIN TAPA EN SAN VICENTE, UN PROBLEMA DE SEMANAS


Este alcantarilla, está ubicada en la esquina del pollo campero de la ciudad de San Vicente.

Tiene varias semanas de permanecer así, sin tapa, muchos vehículos pequeño han ponchados sus llantas, y algunas personas han estado a punto de tener un accidente. Yo pregunto ¿quién o quiénes son los responsables de cubrir esta... alcantarilla?

La fotografía es la mayor evidencia, invito a la institución responsable, que ponga cartas en el asunto, para resolver este problema, a la mayor brevedad, ya que ese lugar es frecuentemente transitado por personas y en su mayoria ancianos que van o vienen del mercado o del pollo.

Invito a los vicentinos a unirnos, para presionar a nuestras autoridades que hagan lo posible por lo menos remendar este hueco que ya tiene semanas.

¿Donque quedan los impuestos que pagamos?
La tardanza en resolver este problema, desdice la calidad de gobernantes que tenemos...


 

Algunas personas ponen ramas, debido a que los encargados no hacen nada y para poder percatarse con tiempo de este hoyo, pero eso no es la solucion.




CELEBRACIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL DE LOS ENFERMOS

PRIMER ENCUENTRO PARROQUIAL DE JÓVENES